Por toda la eternidad, Surfistas del Sistema se despide de Mexico

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Por: Jorge Yeicatl/@desconocido_tour

La noche del 28 de agosto, el Pepsi Center se convirtió en el escenario de la despedida de Surfistas del Sistema, una banda que decidió reencontrarse con su público para cerrar un ciclo y dejar en el aire una pregunta inevitable: ¿qué queda de una banda cuando llega el momento de decir un adiós temporal?
Desde los primeros minutos había algo distinto en el ambiente. El recorrido comenzó con “Bazar”, una canción que rápidamente conectó al público con la memoria de la banda. Las voces no tardaron en aparecer y, por momentos, parecía que el escenario dejaba de ser propiedad exclusiva de Surfistas del Sistema: las canciones también pertenecían a quienes las habían convertido en parte de su propia historia.

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fotografias por Jorge Yeicatl/@desconocido_tour


Después llegaron “Hong Kong”, “Eco” y “Dicen”, temas que fueron construyendo una noche marcada por la nostalgia. Cada canción parecía funcionar como una fotografía de una época distinta. No hacía falta explicar demasiado; bastaban los primeros acordes para que el público reconociera el momento y respondiera cantando.


Con “Lunes” y “Juego del ego”, la energía volvió a subir. El concierto no se convirtió en una ceremonia solemne de principio a fin. También hubo espacio para bailar, saltar y celebrar. Porque quizá esa sea una de las contradicciones más fuertes de una despedida: saber que algo termina y, aun así, querer disfrutarlo como si todavía quedara mucho tiempo.


La parte más emocional llegó con “Cuando te rompan el corazón” y “Amor”. Ahí la despedida adquirió otra dimensión. Las canciones dejaron de hablar únicamente de relaciones o sentimientos y comenzaron a funcionar como un espejo para quienes estaban frente al escenario. Cada persona parecía despedirse de algo distinto: una etapa, una relación, una versión de sí misma o simplemente de una banda que estuvo presente durante años.
“Mezcla de magia con veneno” mantuvo esa tensión entre lo luminoso y lo doloroso. Surfistas del Sistema parecía moverse justamente en ese territorio: celebrar lo vivido mientras reconocía que algunas historias, incluso las que más queremos, tienen un momento para detenerse.


Con “La manera”, el público volvió a tomar protagonismo. Las voces se multiplicaron y el Pepsi Center se convirtió en un enorme coro. En una noche de despedida, escuchar al público cantar puede resultar más poderoso que cualquier discurso, porque demuestra que las canciones sobrevivieron más allá de quienes las escribieron.
Entonces llegó “Amarrados”. El título parecía resumir la paradoja de la noche: una banda que se despide temporalmente frente a un público que, a través de sus canciones, todavía permanece amarrado a ella.

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fotografias por Jorge Yeicatl/@desconocido_tour


Por eso, la despedida de Surfistas del Sistema en el Pepsi Center no puede medirse únicamente por la cantidad de canciones interpretadas o por la respuesta del público. Su verdadera dimensión está en lo que queda después de que las luces se apagan: las canciones, los recuerdos y la incertidumbre sobre lo que vendrá.
Porque si algo dejó claro esta noche es que despedirse no necesariamente significa desaparecer. A veces significa detenerse, mirar lo recorrido y dejar abierta la posibilidad de volver a encontrarse.

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