Paula Klein , escritora argentina, ha sido galardonada con el IV Premio Lumen de novela, dotado con 30.000 euros y la publicación en todo el territorio de habla hispana, por la obra El amor inventado, presentada bajo el seudónimo de Vera Mens. El jurado, compuesto por las escritoras Ángeles González-Sinde, Elena Medel y Sabina Urraca, la directora de la librería Rafael Alberti (Madrid), Lola Larumbe, y la directora literaria de Lumen, María Fasce, ha declarado ganadora la novela por mayoría.
El Jurado quiere destacar la gran cantidad de manuscritos recibidos y la calidad de las novelas finalistas. Es por ello que ha decidido mencionar como finalista en esta edición la novela Estado de distancia de Belén López Peiró.
Del acta del Jurado: «El amor inventado es una novela ambiciosa que nos sumerge en la inquietante investigación de un estafador público y privado. Buscando descifrar a su marido y siguiendo las huellas de su pasado, la documentalista Miranda K. se pregunta acerca de la naturaleza del amor. ¿Acaso no es toda pareja un pacto de ficción? ¿Qué tipo de mujer eres cuando has vivido la mitad de tu vida con un mentiroso?».
En esta edición se han recibido 683 manuscritos procedentes de Argentina (122), Colombia (24), Chile (34), España (396), Estados Unidos (16), México (65), Perú (9) y Uruguay (17).
El amor inventado
«Si alguien me pregunta cómo hice para pasar quince años enamorada del mismo hombre, diría que es porque siempre supe que había algo en él a lo que no podría acceder. Esa parte era una puerta cerrada con llave. Detrás estaba el secreto».
Cuando el periodista más admirado de Francia es acusado de haber inventado parte de los reportajes que lo convirtieron en una celebridad, su caída es tan espectacular como su ascenso. Premios prestigiosos, reconocimiento internacional, una carrera brillante: todo se derrumba de la noche a la mañana. Pero para Miranda, su esposa, el verdadero escándalo no es el fraude. Es el abandono.
Mientras intenta reconstruir qué ocurrió con Charles —el hombre al que amó, admiró y quizá nunca terminó de conocer—, Miranda se embarca en la realización de un documental sobre Hélène y André, una pareja que lleva más de sesenta años juntos. Quiere entender qué sostiene un amor a lo largo del tiempo, qué queda cuando desaparecen la pasión, las certezas y las versiones que nos contamos sobre nosotros mismos.
Entre entrevistas, recuerdos, secretos familiares y la crianza de Emma, su hija, Miranda se adentra en una investigación que es al mismo tiempo pública e íntima. Cuanto más descubre sobre las mentiras de Charles, más se ve obligada a revisar las propias: las renuncias, las idealizaciones y las ficciones que sostuvieron su matrimonio.
¿Puede sobrevivir el amor a la verdad? ¿Cuánto de lo que llamamos amor es memoria, cuánto relato y cuánto invención? El amor inventado es una novela incisiva y conmovedora sobre la fragilidad de la verdad, los mecanismos de la memoria y las historias que construimos para seguir viviendo cuando aquello en lo que creíamos se rompe.
La autora:
Paula Klein (Buenos Aires, 1986) es doctora en literatura comparada, licenciada en Letras por la Universidad de Buenos Aires y máster de la École des Hautes Études en Sciences Sociales. Reside en París y ha enseñado literatura latinoamericana y comparada en distintas universidades de Francia. Desde el año 2022, es profesora titular de la Université Clermont Auvergne. Sus investigaciones se centran en la literatura documental y los vínculos entre ficción y no ficción en la narrativa latinoamericana contemporánea. Su primera novela, La luz de una estrella muerta, fue publicada en 2021. El mismo año, Classiques Garnier editó su ensayo Petites mémoires et écriture du quotidien. Cortázar, Perec et leurs échos contemporains (Premio a la edición PSL-Translitterae). Su segunda novela fue Las brujas de Monte Verità (Lumen, 2023).
Así comienza
1.
Los comienzos son fáciles de reconocer; los finales mucho menos. La gente suele recordar con claridad el día en que conoció a su gran amor, el primer beso, el nacimiento de un hijo. Pero casi nadie sabe decir en qué momento exacto todo se echó a perder. Capturar el pasado es un romance no apto para impacientes. Cada detalle cuenta. Hay que observar, escuchar, aprender a quedarse quieto como una piedra. Solo cuando te volvés invisible, lo que te rodea se despierta. Esta es la historia de las mentiras que decimos para que la vida sea menos insoportable. Los hechos son ciertos, pero nada es real. Esta es también la crónica de un matrimonio abandonado. Un cuento de amor y fantasmas. Si no creen en ellos, es porque todavía no les tocó vivir con uno. El mío es de carne y hueso, aunque, por momentos, parece una estela de humo, una figura que se deshace si me acerco.
Charles Mornay era un gran reportero, uno de los periodistas estrella de Le Journal du soir. El diario no tenía nada que envidiarle a los norteamericanos Time o Newsweek, al Zeit alemán, ni al Wall Street Journal o al Financial Times de Londres. Cuando Charles consiguió un puesto fijo ahí, sus amigos y colegas empezaron a verlo con otros ojos. Lo veneraban, lo envidiaban, lo alababan o lo criticaban, pero nadie volvió a tratarlo igual. En los cinco años que trabajó ahí, ganó tres veces el premio al Mejor Reportaje, dos el Albert-Londres, una el CNN Journalist Award y otra el Jean-Luc-Lagardère. El 5 de febrero de 201X lo acusaron de fraude. En pocos días su impostura se desmoronó: el noventa y nueve por ciento de los sesenta reportajes que había publicado tenían pasajes inventados. Cuando explotó la revelación, él reconoció su culpabilidad y desapareció. Han pasado varios meses desde aquel lunes frío, y todavía nadie sabe dónde está. ¿Cómo hizo para desaparecer en el aire el mismo que posaba seguro y sonriente en la alfombra roja? ¿Cómo puede un adicto al aplauso correrse de la foto después de haber tenido el gusto del éxito en la boca?
Charles Mornay estaba casado con Miranda K., una reconocida directora de documentales. Ella había estrenado un largometraje y varios cortos que habían recibido críticas elogiosas y circulaban en festivales independientes. Cuando la verdad salió a la luz, estaba filmando la historia de Hélène y André, dos ancianos que compartían una historia de amor de más de sesenta años. La última foto que les sacaron juntos fue llegando a un premio de la televisión francesa. Miranda tiene facciones delicadas, el pelo castaño a la altura de los hombros y un vestido azul marino apretado al cuerpo. Sus tobillos son finos. Tiene tacos plateados y un clutch haciendo juego. Él va con un traje del mismo color, camisa blanca y zapatos marrones. Con un metro noventa, el pelo rubio trigo y unos ojos celestes bien profundos, tiene la presencia de alguien acostumbrado a moverse en círculos donde su palabra cuenta. Una mano en el bolsillo del pantalón, y la otra en la cintura de su mujer. La simetría del azul oscuro les da ese falso aire de parentesco que terminan teniendo las parejas de larga data al punto de parecerse físicamente. Como si los cónyuges fueran más bien hermanos o primos, y no personas que no comparten sangre.
Vistos de afuera despertaban envidia. Se querían, tenían buenos trabajos y una hija preciosa de seis años. Eran padres cariñosos, profesionales serios y respetados, con un futuro luminoso por delante. En la foto, ambos dirigen la mirada hacia la cámara y ensayan una sonrisa pudorosa.
La crítica ha dicho
Sobre Las brujas de Monte Verità:
«Una de las novelas más interesantes que he leído este año».
Rodrigo Rey Rosa
«Recorrer sus páginas es asomarse a una investigación apasionante y también al origen de movimientos como el flower power, los hippies, los veganos o los hípsters. Incluso las canciones de los Beatles se anuncian en este grupo que hizo de su presente un análisis doloroso y lúcido de nuestro porvenir».
Clara Obligado
«Toda gran novela es un Monte Verità, toda novela busca ser una montaña de la verdad. […] Las brujas de Monte Verità de Paula Klein busca trepar a las alturas como un manifiesto contra la subestimación de la mujer».
Ariana Harwicz
«Un relato misterioso y sorprendente sobre el pasado —y el futuro— de las utopías».
Marina Yuszczuk
«Un desafío narrativo para cualquier lector que aprecie la investigación sobre las voces calladas históricamente».
Carmen Gómez Moreno, El Generacional
«Fascinante».
Ana Amondarain, Marie Claire
Sobre La luz de una estrella muerta:
«Extraordinaria […]. Una novela vitalista habitada por fantasmas, sesiones de magia y una intriga académica, […] con una lengua burlesca que esquiva las frases hechas y masticadas».
Silvina Friera, Página/12
«La maravillosa primera novela de Paula Klein […]. Como toda novela de iniciación, y aunque no oculte su necrofilia con las reliquias del viejo mundo, La luz de una estrella muerta es una fábula vitalista».
Nicolás Artusi, La Nación
«Una obra que trata de atrapar algo de la estela de Alberto Greco y, para ello, arma una narrativa también ascética, laberíntica, en torno a un fracaso: hacer de Alberto Greco un monumento».
Fernando Bogado, Radar Libros, Página/12
«Paula Klein: luz y misterio. […] Una trama seductora, que se lee a alta velocidad y genera un extraño desasosiego».
Sebastián Riestra, La Capital
«Y si la escritura de Paula Klein tiene un poco del “canchereo” de María Moreno, eso no significa resignar una observación, insidia y recato propios. […] Una novela de una auténtica —y por eso conflictiva, tirante, discutible— sororidad […]. La luz de una estrella muerta posee una última virtud: parece hecha para leerse en un viaje. Aunque en verdad, eso es lo que siempre sugiere una buena novela».
Edgardo Scott
«Investigadora radicada en Francia, Klein no disimula su relación con el mundo académico, sino que lo utiliza como un puntapié para escribir otra cosa».
Bruna Fernández, Revista Otra Parte

One thought on “Premio Lumen: Paula Klein y ‘El Amor Inventado’”