Las estaciones pasan: cambia la luz, cambia el color del paisaje, cambia la intensidad del calor sobre la tierra. A las lluvias del invierno, que convierten los campos secos en un barrizal, le siguen las primeras flores en las ramas del almendro y, pocos días después, las hojas verdes que anuncian los cambios por venir. Los olivos, impasibles, apenas se transforman mientras el tiempo avanza y se disipa: un año tras otro sin que ocurra nada digno de mención, salvo acaso que la situación va de mal en peor.
Esta es la historia de una joven y un joven cuyas trayectorias avanzan en paralelo. Siendo adolescentes, coinciden en la misma escuela pero a él lo detienen por hacer pintadas contra las autoridades. Ella también siente el impulso de salir a protestar cuando el gobierno cierra los centros educativos, aunque su acto de desobediencia no prospera, dejando una ambigua sensación de fracaso. Un expediente de seguridad, a fin de cuentas, podría impedirle el acceso a la universidad israelí, única opción para continuar sus estudios. En cuanto a él, después de pasar unos años en prisión se reincorpora a la escuela para obtener el título elemental a la vez que ayuda a su madre en un puesto de faláfel, propiedad de la familia. La joven, tal y como había planeado, accede a la universidad, y allí se ve expuesta al aislamiento social. El hebreo que se utiliza en las aulas no se parece al que aprendió en la escuela, y basta con que pronuncie unas pocas palabras en esa lengua ajena para que sus compañeros le pregunten por su acento. Por qué mentir, se dice ella al principio, pero viendo el incómodo silencio que la verdad crea a su alrededor, no tarda en fingir otros orígenes. En ella crece, al mismo tiempo, una alienante sensación de humillación y desarraigo que, poco a poco, la va apartando de sus sueños. Al joven las cosas no le son mucho más sencillas: la experiencia de la prisión ha dejado una huella indeleble, los empleos van y vienen, su nombre y su lengua son un estigma, y la mentira se convierte, también para él, en un recurso de supervivencia. La vocación la encuentra en un taller de ebanistería y artesanía donde aprende a tallar figuras bíblicas en madera de olivo. Cuando lo echan de ese trabajo, decide hacer suyo el oficio y confeccionar pequeñas tallas que vende en un puesto callejero. A la joven también la esperan empleos indignos y las barreras lingüísticas de siempre. Con mucho esfuerzo, consigue graduarse justo cuando entra en su vida un periodista extranjero para el que ejerce de intérprete. Cambio tras cambio, su futuro, al igual que el del joven artesano, continúa siendo tan incierto como cuando ambos no eran más que dos adolescentes.
Según pasan los años, los presagios más funestos se confirman: la situación va de mal en peor. Las estaciones, entre tanto, siguen su curso y el tiempo avanza, indiferente a las expulsiones, el exilio, la cárcel, la tortura y el colonialismo que busca silenciar relatos, borrar memorias y quebrar identidades

© Linda Hindrum
ADANÍA SHIBLI (Palestina, 1974) es una escritora y ensayista palestina, una de las voces más destacadas de la narrativa árabe contemporánea. Autora de novelas como Un detalle menor , su obra se caracteriza por una prosa sobria y precisa que explora la violencia, la memoria y la vida bajo ocupación. Ha recibido diversos reconocimientos internacionales y combina la escritura con la investigación y la docencia
Sobre Un detalle menor se ha dicho…:
«Una obra de arte extraordinaria. Un detalle menor no deja de sorprender y fascinar: una combinación muy poco frecuente de inteligencia moral, pasión política y virtuosismo formal».
Pankaj Mishra
«Escrita con una simplicidad exquisita, tangible y engañosa, Un detalle menor cuenta la historia de la violación y el asesinato de una mujer en los años posteriores a la Nakba palestina y a la creación del Estado de Israel, así como la obsesión de otra mujer, en el presente, por ese “detalle menor”. Nada más terminar esta novela milagrosa, la leí de nuevo; ambas veces me atravesó el corazón. Estoy convencida de que es una de esas obras destinadas a perdurar.»
Isabella Hammad
«Todas las novelas son políticas, y Un detalle menor , como las mejores, trasciende la identidad y la geografía de su autora. La escritura de Shibli es sutil y de una agudeza extraordinaria.»
Fatima Bhutto, The Guardian
«Una novela sofisticada y elíptica sobre la empatía y el impulso de reparar una injusticia.»
Anthony Cummins, The Observer
«¿Qué une estas dos historias? Las fronteras, por supuesto, pero también una serie de ecos inquietantes. La mujer de Ramala cruza clandestinamente a Israel para averiguar más, porque quizá “no haya nada más importante que este pequeño detalle si uno quiere llegar a la verdad completa”. Shibli sugiere con delicadeza que esa “verdad completa” sobre el crimen quizá nunca pueda conocerse y que los detalles de ambas historias se reflejan mutuamente porque el pasado, en realidad, nunca termina de pasar.»
Abhrajyoti Chakraborty, The New York Times.
