El universo de “Nadie dice nada” se expande con Somos así: la serie de Nadie dice nada, una comedia de ficción que transforma la química del popular ciclo de streaming en una historia propia. Quienes conocen el programa encontrarán guiños episodio tras episodio; quienes lleguen por primera vez descubrirán a un grupo de amigos tratando de sostenerse cuando todo parece desajustarse al mismo tiempo.
Anécdotas disparatadas, sueños frustrados y algunos rasgos muy personales se cuelan en la construcción de los protagonistas de Somos así: la serie de Nadie dice nada. Entre coincidencias con reconocidas historias y algunas licencias para la ficción, Santi Talledo (showrunner y creador de la serie) incluyó para cada personaje guiños que la comunidad del popular programa de streaming seguramente reconocerá episodio tras episodio.
Nico Occhiato es “Matías”
Mantra: Desafortunado en el juego, y en el amor también.
Matías trabaja en el mundo del fitness, y tiene algunas dificultades para consolidar una pareja: no llega a pasar de una tercera cita con nadie. Comparte con Nico su afinidad con el deporte y ser de pocas palabras: un viaje en auto mano a mano puede transformarse en un momento incómodamente eterno.
Flor Jazmín es “Chía”
Mantra: Vibrando demasiado alto para mi presupuesto.
Su personaje tiene un gran componente esotérico donde lleva el universo energético al máximo: hace reiki a distancia, usa brumitas áuricas, consulta el tarot y ama a los gatos. Cualquier parecido con Flor no es coincidencia, sino energía correctamente alineada.
Santi Talledo es «Lucas”
Mantra: Artista de vocación. Monotributista por obligación.
En la ficción, Lucas sueña con vivir de la música, pero su gran oportunidad se da en la actuación, aunque la propuesta no sea lo que se imaginaba para su carrera. El canto también fue uno de los primeros sueños artísticos de Santi, sin embargo, su carrera terminó volcándose hacia lo actoral. En la serie Lucas vive temporalmente en lo de Guillermina, así como cuando Santi convivió con Momi durante algunos meses cuando reformó su casa, un guiño a la amistad que tienen en la vida real.
Momi Giardina es “Guillermina”
Mantra: Mi vida dio un giro contra una pared.
Guillermina está transitando uno de los momentos más complicados de su vida: una dolorosa separación y mensajes anónimos acusándola de no haber terminado el secundario (al igual que Momi en la vida real) amenazan con poner en jaque su trabajo. Según Santi, en el primer episodio Guillermina despliega una estrategia infalible que pareciera haber sido probada por Momi en la vida real: maquillarse y cambiarse simulando estar por salir a bailar y por supuesto, subirlo a las redes con una reconocida canción motivacional. Minutos después, sentarse a llorar en su sillón mientras chequea si el posteo lo miró su ex. ¿Ella? ¡Superadísima! Además, su personaje es la única madre del grupo: otra similitud con la realidad.
Martín Garabal es “Leo”
Mantra: Lo que a vos te divierte, a mí me asusta.
Leo es un médico un tanto hipocondríaco que se suma al grupo ya consolidado. Algo parecido ocurrió con Martín, quien fue la última incorporación a la mesa de “Nadie dice nada” y se volvió en un pilar fundamental en la dinámica del programa.
Aunque cada personaje tiene conflictos propios, todos comparten una misma pregunta: cómo seguir adelante cuando la vida adulta no se parece en nada a lo que imaginaron. Allí es donde la ficción se aleja de la realidad y encuentra su propia voz.
Somos así: la serie de Nadie dice nada estrena el 18 de noviembre exclusivamente en Hulu en Disney+ con todos los episodios disponibles.
