HISTORY estrena «GRANDES TESOROS DE LA HISTORIA CON MIKE WOLFE», una serie documental de ocho
episodios que se adentra en las fascinantes historias y el valor asombroso que esconden tesoros, reliquias y
artefactos legendarios. Conducida y producida por Mike Wolfe, el icónico «Cazadores de Tesoros» de HISTORY,
la producción revela cómo esos descubrimientos fortuitos terminaron convirtiéndose en piezas de enorme
valor histórico, cultural y económico.
Reconocido por su extraordinaria capacidad para descubrir reliquias ocultas y rescatar las historias detrás de
cada hallazgo, Mike Wolfe da un paso más en esta nueva producción. Si durante años recorrió Estados Unidos
en busca de piezas únicas en «Cazadores de Tesoros», ahora amplía esa búsqueda para reconstruir el recorrido
de algunos de los objetos más sorprendentes de la historia: cómo aparecieron, por qué sobrevivieron al paso
del tiempo y qué acontecimientos extraordinarios los transformaron en piezas codiciadas por coleccionistas de
todo el mundo. «Llevo más de una década recorriendo las rutas con ‘Cazadores de Tesoros’, descubriendo joyas
ocultas en los lugares más inesperados y conociendo personas fascinantes que preservan la historia», afirma
Wolfe. «Con esta serie comienzo una nueva aventura, sin dejar de lado mi pasión de toda la vida por encontrar
tesoros. Los espectadores están a punto de embarcarse en un recorrido por algunos de los hallazgos más
extraordinarios de todos los tiempos».
En «GRANDES TESOROS DE LA HISTORIA CON MIKE WOLFE», cada objeto es apenas el punto de partida de
una historia mucho más grande. Su verdadero valor rara vez está en el material con el que fue fabricado: una
sencilla corona de plástico puede pasar de costar apenas unos pocos dólares a convertirse en una reliquia por
haber sido utilizada por The Notorious B.I.G.; una pintura deteriorada adquirida por poco más de mil dólares
puede terminar siendo atribuida a Leonardo da Vinci y romper todos los récords del mercado del arte; un viejo
joystick adquiere un significado completamente distinto al descubrirse que ayudó a corregir la trayectoria del
módulo lunar durante el alunizaje del Apollo 15; un mechón de cabello se transforma en pieza de colección por
haber pertenecido a Elvis Presley; una bicicleta olvidada durante décadas en un garaje cobra un valor
extraordinario cuando se revela que fue una de las utilizadas en E.T. El Extraterrestre; y hasta una simple
pelota de fútbol americano puede convertirse en una pieza histórica al estar vinculada al que parecía ser el último touchdown lanzado por Tom Brady.
A través de cada uno de estos hallazgos, la serie demuestra que lo que convierte a un objeto común en un auténtico tesoro no es solamente su rareza o su precio, sino el contexto histórico, cultural o humano que lo rodea y la extraordinaria historia que es capaz de contar.
A lo largo de sus ocho episodios, la serie atraviesa el deporte, el cine, la música, el arte, la exploración espacial,
la tecnología, el crimen y algunos de los grandes acontecimientos de la historia. Junto a Mike Wolfe,
especialistas de distintas disciplinas —entre ellos historiadores, periodistas, científicos, expertos en cultura,
coleccionismo, automóviles y tecnología— aportan contexto, analizan la procedencia de las piezas y ayudan a
reconstruir las historias que explican por qué cada objeto terminó adquiriendo un valor extraordinario. Y
muchas veces el punto de partida es casi inverosímil: una compra casual, una caja olvidada, una pieza
destinada a desaparecer o un objeto cuya verdadera identidad permaneció oculta durante décadas.
Así ocurrió con el «Salvator Mundi», una pintura adquirida por unos 120 dólares que terminó siendo atribuida a
Leonardo da Vinci y se convirtió en la obra de arte más cara jamás vendida en una subasta, al alcanzar los
450.3 millones de dólares. Algo parecido sucedió, en otro terreno completamente distinto, con las cintas
originales del alunizaje del Apollo 11: compradas por apenas 217 dólares durante una venta de excedentes de
la NASA, permanecieron guardadas durante décadas hasta que se descubrió que conservaban las imágenes
originales del alunizaje, con una calidad muy superior a la de la transmisión televisiva que vio el mundo. En
2019 fueron subastadas por 1.82 millones de dólares.
El cine y la cultura popular aportan algunas de las historias más reconocibles de la temporada. Uno de los dos
Ford Mustang originales utilizados durante el rodaje de Bullitt (1968) pasó décadas en manos de una familia
pese a los intentos del propio Steve McQueen por recuperarlo, hasta convertirse en el Mustang más caro
jamás vendido en una subasta. La bicicleta utilizada en E.T. El Extraterrestre permaneció olvidada durante años
en un garaje; la silla de mando del Capitán Kirk de Star Trek fue salvada durante el desmantelamiento de los
sets cuando estaba a punto de ser desechada; y el Lotus Esprit submarino de Bond reapareció tras permanecer
oculto durante años en un depósito. A estos hallazgos se suman el hacha utilizada por Jack Nicholson en la
inolvidable escena de El Resplandor (The Shining) y la computadora MU/TH/UR de Alien, rescatada antes de
que el depósito donde se encontraba fuera demolido.
En la música, objetos destinados literalmente a desaparecer terminaron convertidos en piezas históricas. Los
borradores originales de «Mr. Tambourine Man» fueron rescatados de un cesto de basura después de que Bob
Dylan los descartara y décadas más tarde alcanzaron más de 500.000 dólares. El cabello de Elvis Presley,
conservado por uno de sus admiradores, terminó transformado en una inesperada pieza de colección; los
parches de batería utilizados por John Bonham sobrevivieron durante décadas antes de revelar su vínculo con
Led Zeppelin; y una corona de plástico adquirida por apenas seis dólares se volvió inseparable de una de las
imágenes más emblemáticas de The Notorious B.I.G.
El deporte ofrece otra medida de hasta dónde puede llegar el valor de una historia. Una camiseta identificada
como la que Babe Ruth habría utilizado durante el legendario «Called Shot» de la Serie Mundial de 1932
alcanzó los 24.12 millones de dólares, convirtiéndose en la pieza de memorabilia deportiva más cara jamás
vendida. La denominada Dynasty Collection, integrada por seis zapatillas que Michael Jordan regaló tras
conquistar cada uno de sus seis campeonatos de la NBA con los Chicago Bulls, fue subastada por 8 millones de
dólares. Y el caso de Tom Brady muestra incluso lo contrario: una pelota que alcanzó una oferta de más de
medio millón de dólares por ser considerada la de su último touchdown perdió gran parte de ese valor apenas
el jugador anunció que regresaría a competir.
Pero no todos los tesoros de la serie están ligados al entretenimiento. Algunos sobrevivieron a episodios
decisivos, trágicos o directamente extraños de la historia. Las patentes originales de la limusina presidencial en
la que fue asesinado John F. Kennedy permanecieron olvidadas durante décadas en un cajón; un menú
conservó el registro del último almuerzo servido a bordo del Titanic antes de su hundimiento; y un viejo
revólver encontrado en un campo francés abrió la posibilidad de que se tratara del arma con la que Vincent
van Gogh habría puesto fin a su vida. Entre las reliquias más insólitas aparece, además, el pene amputado de
Napoleón Bonaparte, cortado en secreto durante la autopsia realizada al emperador en 1821 y conservado
durante casi dos siglos.
La tecnología y la carrera espacial también esconden piezas cuyo aspecto difícilmente anticipa su importancia.
El prototipo original de Pong representa uno de los puntos de partida de la industria de los videojuegos; la
única Nintendo PlayStation conocida surgió de una alianza entre Sony y Nintendo que nunca llegó al mercado y
fue encontrada por casualidad en una liquidación; una máquina Enigma utilizada durante la Segunda Guerra
Mundial; y un prototipo de Boba Fett con misil funcional, jamás comercializado, se convirtió en el “Santo Grial”
de los coleccionistas de Star Wars. En el espacio, un pequeño control manual conservado por el astronauta
David Scott cobra otra dimensión al conocerse que fue utilizado para corregir la trayectoria del Apollo 15
durante su complejo descenso a la Luna.
Hasta los vehículos más reconocibles pueden esconder un pasado inesperado. Además del Mustang de Bullitt y
el Lotus Esprit de James Bond, la serie presenta una Harley-Davidson Strap Tank de 1908 encontrada en una
granja, un Lamborghini Miura descubierto en un legendario desarmadero de Los Ángeles y el modesto Ford
Escort que Karol Wojtyła utilizó antes de convertirse en el Papa Juan Pablo II. Historias muy distintas que
vuelven sobre la misma pregunta que atraviesa toda la serie: ¿qué hace que un objeto termine valiendo mucho
más de lo que alguna vez imaginó quien lo tuvo entre sus manos?
Con el estilo apasionado que lo convirtió en uno de los rostros más reconocidos de HISTORY, Mike Wolfe guía
al espectador por cada uno de estos descubrimientos y reconstruye las historias, personajes y acontecimientos
que explican su verdadera importancia. «GRANDES TESOROS DE LA HISTORIA CON MIKE WOLFE» propone así
mirar la historia desde otro lugar: no solamente a través de sus grandes protagonistas, sino también de los
objetos que estuvieron allí, sobrevivieron y, muchas veces por pura casualidad, llegaron hasta el presente.
«GRANDES TESOROS DE LA HISTORIA CON MIKE WOLFE» es producida para HISTORY por Cineflix Productions.
J.C. Mills y Tanya Blake son productores ejecutivos por Cineflix, mientras que Mike Wolfe también se
desempeña como productor ejecutivo. Max Micallef es productor ejecutivo por HISTORY.
