Recientemente, en México se ha detectado una campaña de llamadas fraudulentas en la que ciberdelincuentes se hacen pasar por entidades financieras para engañar a los usuarios y obtener información confidencial. Estos ataques utilizan la técnica conocida como caller ID spoofing, mediante la cual un atacante falsifica el número telefónico que aparece en la pantalla del destinatario para hacer creer que la llamada proviene de una institución, empresa o persona de confianza. Ante este panorama, ESET, compañía líder en detección proactiva de amenazas, explica cómo operan este tipo de fraudes y comparte recomendaciones para ayudar a los usuarios a proteger su información.
El caller ID spoofing o suplantación del identificador de llamadas se ha convertido en una de las herramientas más utilizadas en fraudes telefónicos e ingeniería social, ya que incrementa la credibilidad del atacante y aumenta las probabilidades de que la víctima responda la llamada. «Aunque cualquier persona puede ser víctima, los ciberdelincuentes comúnmente se enfocan en clientes de instituciones financieras, adultos mayores, personas que realizan compras en línea, personas que esperan un trámite, devolución o entrega, y empleados de empresas con acceso a información financiera o administrativa», señala David González, investigador de seguridad informática de ESET.
En México, la Comisión Nacional para la Protección y Defensa de los Usuarios de Servicios Financieros (CONDUSEF) registró en mayo de 2026 que nueve instituciones financieras fueron afectadas por casos de suplantación de identidad. Aunque no todos los incidentes implican técnicamente caller ID spoofing, sí incluyen llamadas en las que los delincuentes aparentan representar a una institución financiera para solicitar información bancaria, contraseñas o códigos de seguridad.
¿Cómo operan?
De acuerdo con ESET, este tipo de fraude comienza cuando los ciberdelincuentes utilizan servicios de telefonía por Internet (VoIP) u otras plataformas que les permiten modificar el identificador de llamadas. Mediante estas herramientas configuran un número falso que puede corresponder al de un banco, una dependencia gubernamental, una empresa reconocida o una persona conocida.
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