Título original: The Conjuring: Last Rites
Año: 2025
Duración: 135 min.
País: Estados Unidos
Dirección: Michael Chaves
Guion: Ian Goldberg, Richard Naing, David Johnson
Reparto: Patrick Wilson, Vera Farmiga, Mia Tomlinson, Ben Hardy, Taissa Farmiga
Música: Benjamin Wallfisch
Fotografía: Eli Born
Compañías: New Line Cinema, Atomic Monster, The Safran Company, Warner Bros.. Productor: James Wan. Distribuidora: Warner Bros.
Género: Terror. Thriller | Sobrenatural. Años 80. Secuela
Grupos: Expediente Warren

Sinopsis
Los investigadores de lo paranormal Ed y Lorraine Warren se enfrentan a un último caso aterrador en el que están implicadas entidades misteriosas a las que deben enfrentarse.
Opinión
La familia Warren alcanzó fama mundial no tanto por sus investigaciones paranormales, sino por la saga cinematográfica inspirada en sus casos, con las sólidas interpretaciones de Vera Farmiga como Lorraine y Patrick Wilson como Ed. Aunque la primera entrega fue celebrada y catapultó la carrera de James Wan, la expansión del universo y sus secuelas posteriores comenzaron a desviarse de las expectativas iniciales.
Con el estreno de la cuarta entrega —aparentemente el cierre de las historias contadas a través de los Warren— resurgen las expectativas. Las dos primeras películas nos ofrecieron personajes memorables más allá del dúo protagonista, mientras que la tercera se sintió extraña, carente de una figura aterradora que dejara huella.

Últimos Ritos se basa en lo que muchos consideran el caso más escalofriante de los Warren: el de la familia Smurl, ampliamente difundido y debatido entre curiosos, escépticos y creyentes. Aunque parecía que la fórmula de narrar el horror a través de una familia salvada por los Warren volvería a atraparnos, los cambios realizados al caso original para hacerlo “más aterrador” no terminan de funcionar en el contexto de esta historia.
Como en otras entregas, se modificaron elementos del guion, pero en esta ocasión se omitieron partes que habrían permitido conectar emocionalmente con la familia Smurl. Su historia queda desdibujada frente a la trama alterna de los Warren, que resulta más sólida e interesante, al punto de hacernos olvidar a los Smurl hasta que la narrativa regresa a ellos.

La subtrama de los Warren introduce a su hija, atormentada por el mismo don de Lorraine. A diferencia de su madre, ella intenta ignorarlo, mientras lidia con el acoso constante de Annabelle (¿podemos dejarla ir ya?). Esto la lleva, en un impulso poco justificado, a visitar la casa de los Smurl, sin tener idea del trabajo de sus padres ni un propósito claro.
Uno de los fallos más notorios es la ausencia de un antagonista macabro con suficiente fuerza —como lo fueron Annabelle o Valak— para sostener el peso de la historia. La familia Smurl parece casi invisible, incluso más tranquila que otras familias de la franquicia, mientras que la trama de los Warren se acerca más al tono de Sexto Sentido que al terror característico del universo Conjuro.

A pesar de sus tropiezos, la película ofrece escenas logradas. Destaca la posesión que enfrentan los Warren, vinculada a un demonio de sus primeros casos, y la muerte de un allegado con ecos de La Profecía, donde el demonio persuade a sus víctimas para quitarse la vida.
La escena final, aunque innecesaria, aporta un cierre nostálgico al mostrar rostros conocidos de entregas anteriores, un guiño para quienes han seguido la saga desde el inicio.

En resumen: El Conjuro 4: Últimos Ritos abusa de la animación y los jump scares, y se pierde entre dos historias donde una claramente domina. Aun así, logra entretener y asustar a los más sensibles. Es una mejora respecto a la tercera entrega, pero no alcanza el nivel de las dos primeras.
