Por Alan Hernández / @alandjhm / @notasdeasfalto
Ciudad de México, 3 de septiembre de 2026.- La atmósfera dentro del Teatro Metropólitan de la Ciudad de México se sentía cargada de expectativa desde minutos antes de que se apagaran las luces. El cantautor español Iván Ferreiro regresó a la capital mexicana para reencontrarse con un público que aguardaba con ansias su retorno desde el otro lado del Atlántico, dispuesto a entregar la voz en cada coro de la noche.

Lejos de las pausas protocolarias, Ferreiro marcó el tono del encuentro desde los primeros minutos al tomar el micrófono con una declaración de intenciones que detonó los aplausos de los asistentes:
«Es un placer estar aquí. Hemos deseado mucho, desde España, esta noche en la Ciudad de México. Yo no suelo hablar mucho entre canción y canción porque no me gusta explicar las canciones, sino que las canciones son para interpretarlas y para que las sintáis… Y por otro lado, cuando los cantantes hablamos mucho, ocupamos tiempo y quitamos canciones. Preferimos tocar más canciones y hablar menos», prometió el músico antes de volcarse de lleno al instrumento.

El compromiso se cumplió al pie de la letra. El recorrido arrancó con fuerza entre composiciones de su etapa en solitario como Canciones para no escapar y El pensamiento circular, marcando de entrada un pulso envolvente y melancólico. Acompañado por una banda impecable y alternando su presencia entre el centro del escenario y las teclas del piano, el artista gallego guió a la audiencia por un viaje sonoro sin respiro.
A mitad del concierto, la vibra subió de tono cuando llegaron los guiños a su etapa con Los Piratas; temas como M y El equilibrio es imposible provocaron que la audiencia abandonara sus asientos. El verdadero protagonismo de la velada se compartió con la masa de asistentes que llenó el histórico recinto de la calle Independencia, transformando el lugar en un coro gigante donde los fans por momentos cubrieron la voz del propio Ferreiro.
Hacia el tramo final, el clímax estalló cuando resonaron las primeras notas de Años 80 y su ya legendario himno Turnedo. Las miles de almas presentes corearon cada verso a todo pulmón en una catarsis colectiva que hizo retumbar las paredes del Teatro Metropólitan.

