Los protagonistas Luis Vegas y Axel Shuarma
Como la película tardó en filmarse, los protagonistas que Hernández había planteado, ya no tenían 20 años, por lo que tuvo que emprender una nueva búsqueda y es así que en un video en Instagram encontró a Luis Vegas, busco su cuenta, le escribió y lo invitó a participar en un casting para una serie, aunque solo era un trámite porque Hernández ya había decidido que Luis fuera Orlando. A Axel Shuarma lo conoció gracias a Rocío Belmont, la directora de casting quien también ayudó a encontrar al resto de los amigos. El director recuerda que, cuando lo vio se decidió rápidamente, ya que Axel tiene un rostro formidable, una sonrisa encantadora, además de una intuición extraordinaria, por lo que pensó que él era el indicado para ser Marco. Los Demonios del Amanecer cuenta también con las actuaciones de Tony Corrales, Angélica Baños Hernández, Luis Miguel Mata, Jere Caelum, Mauro González, Mauricio Rico, Juan Carlos Torres, Javier Oliván, Baltimore Beltrán, Gabriela Zamora y César Romero “La Sissa” y fue producida por Iliana Reyes y Roberto Fiesco. Julián Hernández
La obra de Julián Hernández es uno de los universos más personales, coherentes y revolucionarios del cine mexicano contemporáneo. Su trabajo no solo es fundamental para entender el cine queer latinoamericano, sino que ha redefinido la estética de la cinematografía nacional al alejar la temática LGBT+ de los estereotipos trágicos o cómicos, elevándola a una categoría mitológica, coreográfica y poética. En el cine de Hernández, el cuerpo masculino no es solo un objeto de deseo, sino el motor de la narrativa. Sus personajes se comunican a través de la piel, la mirada y el movimiento. Junto al fotógrafo, Alejandro Cantú, Julián Hernández ha perfeccionado un estilo visual único basado en planos secuencia largos, fluidos y sinuosos. La cámara nunca es estática; persigue a los personajes por las calles de la Ciudad de México, entra a los departamentos y se desliza entre los cuerpos como un amante invisible. Los movimientos de los actores a menudo rozan la danza contemporánea, lo que convierte a sus películas en experiencias hipnóticas y sensoriales.Julián Hernández es un cineasta que no hace concesiones. Su obra puede resultar exigente para el público acostumbrado al ritmo comercial, pero para el espectador dispuesto a dejarse llevar por el ritmo de sus imágenes, ofrece una de las experiencias estéticas más profundas, honestas y visualmente deslumbrantes del cine actual. |