Título original: Toki o Kakeru Shôjoaka
Año: 2006
Duración: 98 min.
País: Japón
Dirección: Mamoru Hosoda
Guion: Satoko Okudera. Novela: Yasutaka Tsutsui
Reparto: Animación
Música: Kiyoshi Yoshida
Fotografía: Animación
Compañías: Madhouse
Género: Animación. Ciencia ficción. Romance. Drama | Bucles temporales. Viajes en el tiempo. Adolescencia. Amistad. Colegios & Universidad. Comedia dramática

Sinopsis
El tiempo del instituto es uno de los más entrañables durante la adolescencia. Para la joven Makoto y sus amigos Chiaki y Kosuke es realmente importante pasarlo bien juntos tanto tiempo como puedan, jugando a béisbol después de clase, ya que los tres están a punto de subir de grado y el año que viene quizás no continúen juntos los estudios. Pero un día, Makoto recibe un peculiar don: la capacidad de ir hacia atrás en el tiempo dando agigantados brincos. Makoto usará esta habilidad para evadir los problemas y alargar la diversión… (
Opinión
Una de las primeras películas japonesas que vi fuera del terror o del anime en emisión fue La chica que saltaba a través del tiempo, en un ciclo organizado por la Embajada de Japón. Volver a verla ahora, en pantalla grande, no sólo me trajo un oleaje de recuerdos adolescentes, sino que me recordó por qué me sorprendió tanto en su momento y por qué no admitirlo, marcó la forma en que veo la vida.
La cinta sigue a Makoto, una adolescente común cuya vida da un giro de 360° cuando adquiere la habilidad de saltar en el tiempo. Al principio usa este don para corregir pequeños errores, evitar momentos incómodos o simplemente sacar ventaja de situaciones cotidianas y prolongar instantes felices con sus amigos. Sin embargo, una advertencia lanzada por su tía resuena tanto en Makoto como en el espectador: “…entonces evitas tu sufrimiento y se lo pasas a otros”.

A partir de esa frase, el tono ligero y cómico comienza a tornarse más serio. Cada salto temporal que Makoto realiza para librarse de caídas, conversaciones incómodas o decisiones difíciles termina afectando a alguien más: ahora otros reciben el golpe, otros se convierten en víctimas de bullying, otros pierden el valor que habían reunido para confesar sus sentimientos.
Y es justo ahí donde el mensaje central toma forma: sí, puedes cambiar tu futuro, pero todo lo bueno o malo que te correspondería vivir se desplaza hacia otra persona. No sólo alteras tu línea temporal, sino la de quienes te rodean, algo que incluso para Makoto empieza a convertirse en una carga cuando ve las consecuencias de sus actos reflejadas en quienes quiere.
La animación es sólida: quizá con trazos menos pulidos que los estándares actuales, pero totalmente acorde a la época en que se estrenó, cuando el anime aún no apostaba por lo kawaii y lo hiperestilizado. La banda sonora es una delicia, y como suele ocurrir con la obra de Mamoru Hosoda, varias piezas se quedan contigo… y en tu playlist.

Además, la película funciona como secuela directa de la novela homónima, centrada en la historia de la tía de Makoto. Esto explica por qué ella toma con tanta naturalidad la habilidad de su sobrina e incluso le comparte parte de su propia experiencia.
La chica que saltaba a través del tiempo es de esas películas que te marcan: habla de madurez, de responsabilidad y de la importancia de vivir el momento. Porque, como repiten constantemente, “el tiempo no espera a nadie”.
