Título original: Sentimental Value
Año: 2025
Duración: 135 min.
País: Noruega
Dirección: Joachim Trier
Guion: Joachim Trier, Eskil Vogt
Reparto: Renate Reinsve, Elle Fanning, Inga Ibsdotter Lilleas, Stellan Skaasgard
Música: Hania Rani
Fotografía: Kasper Tuxen
Compañías: Coproducción Noruega-Francia-Dinamarca-Alemania-Reino Unido; MER Film, Eye Eye Pictures, Lumen Production, Komplizen Film, BBC Film, Zentropa Productions, MK2 Productions
Género: Drama. Comedia | Familia. Cine dentro del cine

Sinopsis
Las hermanas Nora y Agnes se reencuentran con su distanciado padre, el carismático Gustav, un antiguo director de renombre que le ofrece a su hija Nora, actriz de teatro, un papel en su próxima película. Nora lo rechaza y pronto descubre que le ha dado su papel a una joven y entusiasta estrella de Hollywood. De repente, las dos hermanas deben sortear su complicada relación con su padre y lidiar con una estrella estadounidense que se encuentra en medio de su compleja dinámica familiar.
Opinión
Valor sentimental es una de esas películas que funcionan como un bálsamo para el alma y permanecen en la memoria más allá de su paso por la cartelera. No sólo destaca por la buena mancuerna entre actores y director al encarnar y escribir la historia, sino porque el drama freudiano explora las múltiples aristas de una relación padre-hija que parece inexistente, pero que conforme avanza la trama revela ser dos reflejos de un mismo espejo.

Renate Reinsve interpreta a la hija de un célebre director de cine que, tras reencontrarse con ella en el velorio de la madre, le ofrece un papel. Ella, marcada por el orgullo y los silencios incómodos, rechaza la propuesta con una mirada cargada de reproche.
Stellan encarna a un hombre que, a medida que transcurre la película, descubre su propia mortalidad y el deterioro no sólo de su cuerpo, sino también de sus contemporáneos. En paralelo, al reencontrarse con sus hijas, comprende —casi sin darse cuenta— la soledad en la que vive y lo que perdió al priorizar su carrera mientras su matrimonio se desmoronaba.

Aunque podría parecer una historia centrada únicamente en la relación padre-hija, en realidad muestra cómo los vínculos que los rodean también se recomponen o se fracturan. Las máscaras y las defensas de ambos van cayendo, revelando lo semejantes que terminan siendo.
La fotografía es deslumbrante: contrasta la calma de la naturaleza noruega con la caótica dinámica de un padre que intenta reconectar con sus hijas. Una de ellas, más defensiva y enojada, carga con las heridas del divorcio; la otra, en la recta final, se vulnera para agradecer a su hermana mayor por haberla protegido del abandono.

Valor sentimental no es sólo un relato sobre un padre y sus hijas, sino un espejo que nos confronta con las heridas, silencios y reconciliaciones que atraviesan cualquier familia. Al salir de la sala, uno no se queda únicamente con la belleza de sus paisajes o la intensidad de sus actuaciones, sino con la invitación a mirar hacia adentro: a reconocer lo que hemos callado, lo que hemos perdido y lo que aún podemos reconstruir. Es una película que se ve con los ojos, pero se queda en el corazón.
Estreno 25 de diciembre.
