Reseña: Nuremberg: Retrato del mal y la humanidad

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Título original: Nuremberg

Año: 2025

Duración: 148 min.

País: Estados Unidos

Dirección: James Vanderbilt

Guion: James Vanderbilt. Libro: Jack El-Hai

Reprto: Rami Malek, Russell Crowe, Michael Shannon, Leo Woodall, Colin Hanks

Música: Brian Tyler

Fotografía: Dariusz Wolski

Compañías: Bluestone Entertainment, Walden Media. Distribuidora: Sony Pictures Classics

Género: Thriller. Drama | Drama judicial / Abogados/as. Basado en hechos reales. Nazismo. Años 40

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Sinopsis

Tras el fin de la II Guerra Mundial, con ocasión de los cruciales e inminentes juicios de Nuremberg contra el derrotado régimen Nazi, el psiquiatra estadounidense Douglas Kelley (Malek), encargado de determinar si los oficiales nazis prisioneros son aptos para ser juzgados por sus crímenes de guerra, se ve inmerso en una compleja batalla de ingenio dialéctico con Hermann Göring (Crowe), mano derecha de Hitler. Basada en el libro «El nazi y el psiquiatra», de Jack El-Hai.

Opinión

Dicen que las historias que no se cuentan es como si no existieran. Bajo esa premisa, no olvidar una de las mayores tragedias de la humanidad es motivo suficiente para ver Nuremberg: El juicio del siglo, la película estrenada este 26 de febrero y protagonizada por Russell Crowe y Rami Malek.

Las interpretaciones de ambos actores son sobresalientes y arrastran al espectador al interior del juicio. Russell Crowe encarna a Hermann Göring, una de las figuras más poderosas del régimen nazi, y lo hace con una precisión inquietante: gestos medidos, un lenguaje corporal que remite a los discursos de Hitler y una presencia que refleja la influencia que ejercía sobre otros miembros del partido. Desde los primeros minutos, el actor desaparece y lo que vemos es al hombre que, tras la caída del Führer, se convirtió en el principal acusado del proceso.

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Rami Malek interpreta a Douglas Kelley, el psiquiatra encargado de entrevistar a los prisioneros. Su personaje se enfrenta a un dilema ético profundo al descubrir que, detrás de los crímenes atroces, hay seres humanos capaces de mostrar vulnerabilidad, contradicción y racionalización. La película explora cómo esa cercanía lo confronta con sus propias creencias y con la idea de que la maldad no pertenece a una nacionalidad o etnia específica, sino que puede surgir en cualquier sociedad bajo ciertas condiciones.

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Los discursos presentados en el juicio son contundentes, y las fotografías proyectadas durante las audiencias —documentos reales del horror de los campos de concentración— generan un silencio absoluto tanto en la sala del tribunal como en las salas de cine. Es un recordatorio directo del momento en que el mundo se enfrentó, sin filtros, a la magnitud de lo ocurrido.

Estrenar esta cinta en el contexto actual, donde algunos países vuelven a mostrar discursos de superioridad o exclusión, es un acto de valentía. Su mensaje es claro: si no prestamos atención a la historia, corremos el riesgo de repetirla. La película insiste en que la crueldad no es patrimonio de un solo pueblo; es una posibilidad humana que debe ser vigilada, cuestionada y enfrentada.

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