Reseña: Un final diferente, la fragilidad humana ante el duelo

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Título original: Another End

Año: 2024

Duración: 129 min.

País: Italia

Dirección: Piero Messina

Guion: Piero Messina, Giacomo Bendotti, Valentina Gaddi, Sebastiano Melloni

Reparto: Gael García Bernal, Renate Reinsve, Berenice Bejo, Ollivia Williams

Música: Bruno Falanga

Fotografía: Fabrizio La Palombara

Compañías. Indigo Film, Rai, TF1, ACE, Number 9 Films. Distribuidora: 01 Distribution

Género: Drama. Ciencia ficción. Romance

Póster de la película 'Un final diferente', que muestra a los actores Bérénice Bejo, Renate Reinsve y Gael García Bernal, con un fondo rojo y preguntas sobre la posibilidad de traer a los seres queridos de regreso de la muerte.

Los ojos vacíos de Sal revelan que sólo vive de recuerdos desde que perdió al amor de su vida, Zoe. Preocupada por su hermano, Ebe, la hermana de Sal, le sugiere que pruebe ‘Another End’, una nueva tecnología que promete aliviar el dolor del duelo devolviendo brevemente a la vida la conciencia de una persona que ha muerto. De este modo, Sal vuelve a encontrar a Zoe, pero en el cuerpo de otra mujer. Es un cuerpo que no conoce, pero en el que misteriosamente es capaz de reconocer a su esposa.

Este 11 de diciembre llegó a cines la cinta Un final diferente, protagonizada por Gael García Bernal y Renate Reinsve (La peor persona del mundo) quienes son una especie de pareja extraña en pantalla debido a que la temática futurista del guion nos muestra una sociedad donde el duelo se vive diferente y poco convencional: puedes traer a la persona fallecida de vuelta por un corto tiempo para despedirte.

En ese futuro mostrado, la tanatología no se limita a darnos herramientas para entender y gestionar las pérdidas, en realidad nos acompañan a través de una terapia que en nuestros días podría considerarse inimaginable. A través de los recuerdos logran implantar la personalidad o alma de una persona en el cuerpo de otra para decir lo que no pudiste o simplemente, ir soltando poco a poco.

Hombre con chaqueta roja y gorro de lana de pie en una estructura arquitectónica de vidrio, con una expresión seria en su rostro.

Algo interesante de la cinta es cómo la sociedad utópica parece estar muy cómoda sabiendo que hay muertos entre ellos, caminando como si estuvieran vivos y sin saber que no lo están. En una ciudad que podría ser cualquier urbe actual apreciamos que mientras se ha avanzado en algunas cosas, otras siguen existiendo, como es la prostitución, las personas pobres y claro, las adicciones y problemas mentales.

El ritmo llega a ser lento por momentos, ya que vemos el desarrollo del personaje principal Sel, interpretado por Gael García, y cómo en un principio se niega a regresar a su esposa; sin embargo, también vemos la depresión que lo acompaña y cómo ha intentado terminar con su vida.

Primer plano de una mujer con expresión seria, mirando a través de un cristal. De fondo, luces difusas que sugieren un ambiente tecnológico.

A lo largo de la trama conocemos a otras personas que también han traído de vuelta a sus seres queridos, algunas con cierto éxito al lograr afrontar el hecho de su partida y despedirse; otros en terapia, junto a Sel, quienes al igual que en nuestra sociedad, intentan perdonarse a ellos mismos por seguir vivos, pero también por traerlos del descanso eterno.

Ambos puntos de vista ayudan al espectador a reflexionar sobre su propio ser: si tuviéramos la oportunidad ¿traeríamos a alguien de regreso? ¿De verdad nos haría un bien poder despedirnos? O ¿seguiríamos teniendo la necesidad de traerlo una y otra vez para volver a estar con ellos?

Una escena íntima de una pareja abrazándose en una cama, mostrando una conexión emocional profunda en un entorno sencillo.

Otra cuestión que inserta drama en la historia es el saber que los cuerpos ocupados y llamados “host” son de personas vivas y que prestan su ser “para ayudar a los demás”. Y que por momentos estos cuerpos son cosificados como meramente un cascarón, más preocupados por los muertos que regresan, que por los vivos que quedan adormecidos para hacer todo posible.

Creo que la película explora una sociedad que si bien aún está distante en cuanto a tecnología, en esencia es la misma. Siguen siendo humanos con deseos egoístas, con la capacidad de elegir entre lo que está bien o está mal, pero en un futuro donde la brújula moral tiene más matices y lo que podría pensarse hasta como pecado, es sólo una elección.

Más allá de su premisa futurista, la cinta desnuda la fragilidad humana y la facilidad con la que justificamos decisiones que rozan lo inmoral. Al final, lo que parece ciencia ficción es un espejo de nuestra incapacidad de aceptar la pérdida y de cómo, incluso en un futuro utópico, seguimos buscando atajos para no sufrir.

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