Ana Rivero ha transcrito la historia de España a 190 palabras por minuto durante medio siglo. Desde su mesa en el Congreso ha sido testigo privilegiado de algunos de los momentos más decisivos de nuestra democracia, así como de la creciente polarización política y social. Todo ese recorrido lo relata, junto a Ana I. Gracia, en Luz y taquígrafa, que va ya por la quinta edición. Tras medio siglo en el corazón del hemiciclo, Rivero ha pasado del Congreso a las librerías y, ahora, además, a convertirse en la protagonista del anuncio de Navidad de Campofrío.
Dirigido por Félix Sabroso y Jau Fornés, el anuncio aborda con humor y sensibilidad la tensión social y un contexto cada vez más polarizado. Ana Rivero comparte espacio con un amplio elenco de rostros conocidos —Carmen Machi, Pepón Nieto, Salva Reina, Ana Rosa Quintana, Xavier Sardà, Cristina Pardo, Henar Álvarez y Aitana Soriano, entre otros— en un mensaje que invita a recuperar los matices y a no quedar atrapados en posiciones extremas. En el anuncio, Rivero recuerda la importancia de no renunciar al diálogo: «Claro que hay que plantarse ante lo inaceptable, pero sin olvidar lo más importante: nos necesitamos como el comer».
LUZ Y TAQUÍGRAFA. CINCUENTA AÑOS TRANSCRIBIENDO LA HISTORIA DE ESPAÑA
Ana Rivero es la mujer que más legislaturas ha completado en el Congreso de los Diputados, si bien no lo ha hecho subida a la tribuna de oradores, sino justo a sus pies, desde la mesa de taquígrafos. A lo largo de cincuenta años ha desarrollado su labor desde ese lugar privilegiado, anotando cada palabra, cada gesto —y cada bronca— para elaborar el registro puro y crudo, sin añadidos, del día a día de nuestra democracia. Sus veloces manos han transcrito el ocaso de la dictadura y el nacimiento de una nueva Constitución, la coronación de dos reyes, un golpe de estado y la investidura de siete presidentes del Gobierno.
Este libro no es un Diario de Sesiones, pero sí levanta acta de toda una vida dedicada a escribir la historia desde el corazón del hemiciclo. Una original crónica que recoge el latido de un país que cambió de piel en 1975, bombeando sangre nueva en forma de leyes y presupuestos, pero también a través de la incorporación de la mujer a las responsabilidades públicas y de gobierno, como se explica en estas páginas.
Su recorrido por medio siglo de democracia reúne la sabiduría de la observación, el orgullo por una profesión que se resiste a desaparecer y una mirada cálida y nostálgica sobre unos años cruciales en nuestra historia reciente. Los recuerdos de Ana Rivero conforman un relato lleno de luz… y taquigrafía.
LA AUTORA
Ana Rivero (Madrid, 1954) ingresó en el Cuerpo Auxiliar de la Administración General del Estado en 1973 y un año más tarde formó parte de la Comisión de Servicios en la Delegación Permanente de España en Ginebra. Trabajó como taquígrafa parlamentaria en la Primera Conferencia de Países Miembros de la OPEP, celebrada en Argel en 1975.
Apenas seis meses antes de la muerte de Franco, aprobó la oposición al Cuerpo de Redactores Taquígrafos y Estenotipistas de las Cortes Generales, departamento en el que ha permanecido durante cincuenta años. En él desarrolló distintas labores; la última, como jefa de servicio hasta su jubilación, en febrero de 2024.
Licenciada en Derecho por la UNED, posee cursos de Doctorado por la Universidad Complutense y ha publicado varios artículos en la Revista de las Cortes Generales
