Título original: Hyakuemu
Año: 2025
Duración: 102 min.
País: Japón
Dirección: Kenji Iwaisawa
Reparto: Animación
Fotografía: Animación
Compañías: Asmik Ace, GKIDS, Pony Canyon, Rock ‘n’ Roll Mountain, Tokyo Broadcasting System
Género: Animación. Drama | Deporte. Atletismo

Sinopsis
Togashi, un corredor superdotado, domina las carreras de 100 metros lisos hasta que llega Komiya, un estudiante trasladado que le motiva para entrenar más duro. Años más tarde, compiten como rivales en la pista.
Opinión
Sin apelar demasiado a mi lado otaku —que ciertamente es una gran parte de lo que soy— creo que hacía mucho tiempo que no veía, fuera de las obras de Estudio Ghibli, una película capaz de engancharte por completo en apenas unos minutos, seas o no amante de los deportes.
Así como el anime Free logra conectar con las emociones de quienes practican natación y al mismo tiempo jugar con las del espectador durante las competencias, o como Haikyuu!! lo hace con el voleibol, 100 metros consigue despertar ese mismo sentimiento a través de las carreras de velocidad. Pero además le añade un plus: un desarrollo de personajes llevado a un nivel magistral.

Son precisamente los personajes —sin caer en caricaturas— los que atrapan desde el primer momento. Aunque la animación no sea la más bella ni la más cuidada, incluso algo plana y básica, logra transmitir el dolor físico y la ansiedad de los protagonistas mediante recursos visuales como el barrido de la imagen, mostrando aquello que solo quien lo sufre puede percibir.
La cinta se estructura en tres actos: inicio, desarrollo y desenlace, cada uno vinculado a una etapa distinta en la vida de los protagonistas. Primero vemos la amistad naciente entre dos niños apasionados por correr: uno hábil, el otro no tanto, pero unidos por lo que pueden aprender el uno del otro. La historia no se estanca en la técnica del velocista ni en el talento innato, sino en lo que significa correr y las emociones que despierta.

En el segundo acto, los chicos ya están en la preparatoria. El don que parecía una bendición se convierte en una maldición al perder la diversión de ser siempre el más rápido. El reencuentro con el amigo de la infancia lo obliga a reconectar con su talento, mientras ambos enfrentan sus propios conflictos.
El tercer acto los muestra en un nivel nacional y competitivo, donde deben recordarse mutuamente por qué corrían en primer lugar. La final es de infarto y evoca nostalgia: las siluetas dejan de ser las de adultos para volver a ser las de aquellos niños que conocimos al inicio.

En general, 100 metros es una joya que todos deberíamos ver, aunque quizá muchos no le den la oportunidad por tratarse de “anime”. Sin embargo, su historia es original, emotiva y bien planteada. Nos muestra la otra cara del deporte: no todo es diversión, también la salud mental se convierte en un rival a vencer, y los propios límites se replantean constantemente en la pista.
Estreno 11 de diciembre.
