Título original: Good Boy
Año: 2025
Duración: 72 min.
País: Estados Unidos
Dirección: Ben Leonberg
Guion: Alex Cannon, Ben Leonberg
Reparto: Shane Jensen, Arielle Friedman, Larry Fessenden, Stuart Rudin
Música: Sam Boase-Miller
Fotografía: Ben Leonberg
Compañías: What’s Wrong With Your Dog
Género: Terror. Thriller | Perros/Lobos. Sobrenatural. Cine independiente USA

Sinopsis
Un perro leal se muda a una casa rural con su dueño Todd. Allí descubre fuerzas sobrenaturales que acechan en las sombras. Mientras oscuras entidades amenazan a su compañero humano, el valiente cachorro debe luchar para proteger a quien más quiere.
Opinión
Este 23 de octubre llega a cines Good Boy, una cinta esperada por los lomilovers y amantes del terror. El título ha sido promocionado en redes por su similitud narrativa con la historia de Coraje, el perro cobarde, al centrarse en un can capaz de ver fantasmas, como popularmente se dice que pueden hacer todos los perros.

Sin embargo, más que una caricaturización de un perro enfrentando lo sobrenatural, la historia ofrece una visión íntima de cómo viven los perros con ese don. No se limita a lo intangible —como si realmente ven presencias de otros planos—, sino que se adentra en la realidad de que pueden detectar enfermedades o anticipar ataques en los humanos.
Esta perspectiva canina, poco explorada más allá del humor, es lo que hace de Good Boy una película interesante, más allá de su estética y estilo visual. El perrito protagonista parece percibir, más que un espíritu, la forma humanoide que adopta la enfermedad que acecha a su humano.

La película dura apenas 70 minutos. Aunque tarda un poco en arrancar y quizá ofrece más información de la necesaria, en general funciona bien por su enfoque distinto. Le da todo el peso narrativo al can, quien no puede explicar lo que ve ni distinguir qué es real o no, porque para él, todo lo es.
Good Boy no solo nos invita a mirar el terror desde los ojos de un perro, sino que nos obliga a preguntarnos qué tanto ignoramos de lo que ellos perciben. En su silencio, en su mirada fija, en su ladrido sin motivo aparente, podría esconderse una advertencia, una revelación, o incluso una despedida. Y eso, más que cualquier fantasma, es lo verdaderamente inquietante.
